Paso a paso. Primero fue Marrakech. Después llegaron Agadir, Tánger y Khouribga. El pasado agosto fue Rabat y, recientemente, Casablanca. Alsa firmó en octubre pasado un contrato con el Ayuntamiento de esta última ciudad para gestionar el transporte urbano por el que prevé facturar 729 millones de euros durante la vigencia del mismo (10 años), que podrían llegar a 1.000 millones ya que el acuerdo contempla una prórroga de cinco años. Este último movimiento refuerza el liderazgo de la filial de National Express en Marruecos. “Llegamos con un compromiso de permanencia y una visión a largo plazo. Creo que esto ha sido decisivo para ser reconocidos como un operador en quien se puede confiar”, dice el consejero delegado de Alsa, Francisco Iglesias.

El secretario general de la Unión Internacional de Transporte Público (UITP), Mohamed Mezghani, resalta que “la experiencia en diversos contextos ha facilitado la penetración e integración de Alsa en Casablanca”. Mezghani no duda en la capacidad de la empresa española para triunfar en la capital económica marroquí, ya que “tiene una gran experiencia operando en el país y sabe muy bien qué esperan los marroquíes y cómo entablar relaciones con las autoridades locales”. Pero avisa: “Tendrán que estar a la altura del servicio prometido”.

El éxito en el país africano es la réplica de un modelo de negocio ya consolidado en España, aunque Alsa sigue buscando las fórmulas para adaptarse a los desafíos del sector del transporte de viajeros por carretera. “Hay un problema de resolución jurídica de los contratos y además está cambiando la movilidad”, apunta Iglesias. Una de esas luchas es la planificación integrada de un transporte urbano que facilite la convivencia con las personas en el reparto del espacio público, como explica Manel Ferri, en su informe La movilidad al trabajo: un reto pendiente. Este experto en transporte resalta que “cada medio de desplazamiento debe estar integrado en una estrategia de red que tenga en cuenta la intermodalidad y la continuidad de los itinerarios”. Esto facilitaría que el coche no fuera el medio hegemónico que es hoy.

El responsable de Alsa explica que la apuesta por el transporte público es un trabajo común de la industria, las autoridades y los consumidores. “Creo que es el reto más complejo que tienen las Administraciones y, si no se avanza más rápido, es porque es un problema muy complejo”, asegura. En este diagnóstico coincide el secretario de la Asociación para la Promoción del Transporte Público (PTP), Albert Obiols. “El reto es hacer un sistema más eficiente en función del tamaño del vehículo y la introducción de nuevas tecnologías, que cada vez se están introduciendo más, sobre todo con rutas híbridas o eléctricas en el caso de sitios más urbanos”. Alsa espera que a finales de año el 10% de su flota sea ecológica.

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En España el reparto modal de transporte de viajeros lo acapara el vehículo privado, con un 76,42%. Los autobuses llegan solo al 10,89%, según los datos de 2016 del Observatorio del Transporte y la Logística. Los turismos también dominan el parque de vehículos, con más de 22 millones frente a la flota de poco más de 61.000 autobuses, según la Dirección General de Tráfico (DGT). El autobús “emite 5,5 veces menos que el vehículo privado”, apunta Iglesias, que busca que obtenga el reconocimiento como “factor vertebrador y de cohesión social y territorial que pasa por ser el auténtico modo de transporte compartido”.

Digitalización

La digitalización ha traído otro escenario. Obiols destaca cómo la implosión de los servicios de transporte low cost, como BlaBlaCar, “han deteriorado el volumen de negocio de las empresas”. Para el consejero delegado de Alsa, la aparición de estas plataformas ha sido un “estímulo necesario para que la innovación cale en el sector, aflorando necesidades de movilidad nuevas y convirtiéndolas en oportunidades de negocio”. Pero apunta: “Debe quedar claro lo que son actividades privadas y puntuales de lo que son actividades profesionales encubiertas y permanentes que operan sin licencias y autorizaciones pertinentes”.

Alsa se pone las pilas con la tecnología y la aplica a su estrategia: desde la seguridad en su flota y la forma de relacionarse con el cliente hasta los procesos internos y los cambios realizados en su plataforma de venta de billetes digital, Movelia. La empresa además se ha diversificado para cubrir las necesidades del sector: ofrece opciones internacionales, transporte de pasajeros de largo recorrido y de ámbito regional, transporte urbano, autobuses turísticos… Esta ristra de servicios ha hecho que la otrora sociedad Automóviles Luarca se consolide como la mayor empresa de autobuses de España. “Cuando tienes el segmento tan diversificado y llegas a todas las posibles soluciones de transporte, te permite un crecimiento orgánico con resultados como los que está teniendo”, explica Obiols.

Alsa ingresó 842 millones de euros en 2018, un 11,2% más, y cerró el año con un resultado de explotación ajustado de 119,1 millones de euros, con un aumento del 9,9%. Se le suma el incremento del número de pasajeros, que rebasó los 326 millones. Iglesias es optimista con vistas al futuro: “Esperamos acabar el próximo ejercicio superando los 1.000 millones de facturación, con una plantilla cercana a las 15.000 personas y una flota de 4.000 vehículos, cifras que parecían inalcanzables hasta hace poco tiempo, y que implican un crecimiento acumulado de más del 50% en los últimos años”.

El proceso de internacionalización de Alsa llegó de la mano del expresidente José Cosmen, que se fijó en el mercado chino en 1984. Después, en Marruecos y en Chile. En la actualidad, tiene operaciones en Francia, Suiza y Puerto Rico y continúa asentada en el reino alauí desde 1999. La integración en 2005 en el grupo de transporte británico National Express por 600 millones de euros trajo una apertura de miras. “Nos ha dado una visión mucho más global de las operaciones. Hace unos años, nuestra visión era el autobús y era lo único a lo que prestábamos atención”, explica Iglesias. El apoyo de la empresa matriz ha sido “fundamental” para que salieran las recientes licitaciones. Y es “un pulmón financiero muy grande para acometer operaciones mayores”.

Iglesias espera consolidar las últimas adquisiciones en Europa y seguir creciendo. Los negocios en China, bajo el control de los Cosmen, están fuera del radio de acción de National Express mientras que en Chile siguen pendientes de oportunidades condicionadas por la crisis política. “Conocemos bien el país y queremos apostar por él”.

Cronología

1728. Los orígenes de Alsa se remontan al siglo XVIII. Desde el alto de Leitariegos, en la frontera entre Asturias y León, los antepasados de la familia Cosmen se dedicaban al transporte de pasajeros y mercancías a Castilla.

1923. Se constituye el germen de la actual compañía de transporte: Sociedad de Automóviles Luarca.

1964. Se pone en marcha la primera línea internacional Oviedo-París-Bruselas y el servicio regular Asturias-Madrid.

1984. El proceso de internacionalización fuera del ámbito europeo se inicia en 1984 con la implantación en China. En 1999 llega a Marruecos.

2005. Alsa se integra en National Express. En 2007, compra Continental Auto.

Fuente: El País