La entidad alemana, un día después de cancelar su fusión con Commerzbank, ha recortado previsiones para el año, afirmando que espera unos ingresos «esencialmente planos», cuando anteriormente los esperaba «levemente más altos». El beneficio del trimestre ha sido de 178 millones de euros, un 48% más que en el mismo período de 2018. Alcanzar el objetivo de una rentabilidad sobre fondos propios de 4% dependerá «de factores externos».

Deutsche Bank informó este viernes de que los ingresos netos bajaron en el mismo periodo un 9 % (6.351 millones de euros), y el beneficio antes de impuestos se redujo también un 32 % (292 millones de euros), recoge Efe. Las acciones de la entidad alemana pierden más del 3% y son las más bajistas del Dax Xetra.

Esta caída del beneficio bruto se produjo porque están contabilizados en el primer trimestre gastos bancarios de 604 millones de euros para todo 2019. El presidente de Deutsche Bank, Christian Sewing, dijo al presentar las cifras, un día después de finalizar las conversaciones de fusión con el Commerzbank, que han tenido crecimiento en créditos y depósitos, han progresado en la recuperación de los activos bajo gestión y en la financiación a empresas.

Sewing también destacó que la disciplina de costes les ha ayudado a compensar la caída de los ingresos y que van por el buen camino para lograr su objetivo de costes de 21.800 millones de euros en 2019.

Las provisiones para pérdidas por créditos subieron en el primer trimestre un 60 % (140 millones de euros). Los gastos no relacionados con intereses se redujeron en un 8 % (5.919 millones de euros).

Deutsche Bank tenía a finales de marzo un ratio de capital de máxima calidad (Common Equity Tier 1) del 13,7 % (13,4 % un año antes).

Fusión frustada

Ayer se conocía que Deutsche Bank y Commerzbank decidían interrumpir las negociaciones para fusionarse porque no interesaba a sus inversores, debido a que los costes de reducción de personal hubieran sido muy elevados y no hubieran compensado las sinergias.

En un comunicado los dos bancos dijeron que «tras un examen riguroso, se ha comprobado que esa fusión no interesaría a los accionistas de las dos empresas, ni a otros grupos de interesados».

El pasado 17 de marzo Deutsche Bank y Commerzbank, en el que el Estado alemán tiene una participación del 15 %, anunciaron que habían comenzado conversaciones de sondeo para fusionarse y que no era seguro que fueran a terminar en una fusión.

Los dos tienen una escasa rentabilidad y la capitalización bursátil de Commerzbank es muy baja, lo que le convierte en una novia atractiva para ser adquirido por un banco extranjero.

Fuente: Cinco Días