El consejo de administración de Duro Felguera ha convocado junta de accionistas para el 31 de mayo en Oviedo, cita que será aprovechada para la presentación del esperado plan estratégico 2019-2023, diseñado con el asesoramiento de AT Kearney.

El orden del día incluye una reducción de capital «con la finalidad de restablecer la estructura del patrimonio neto de la sociedad disminuido como consecuencia de pérdidas», explica la empresa en su convocatoria.

La propuesta es disminuir el valor nominal de las 4.800 millones de acciones en circulación en 43,2 millones de euros. Esto es reducir un 90% desde el capital nominal actual de 48 millones de euros. Con ello, se restan 0,009 euros a cada uno de los títulos, hasta un valor de 0,001 euros por unidad ó 4,8 millones de euros de capital nominal.

A continuación, se producirá una agrupación de acciones o contra-split con la emisión de acciones nuevas y el canje de cada una de ellas por 50 títulos antiguos. Con esta última operación, el valor nominal del título de Duro Felguera pasaría a 0,05 euros, manteniéndose la cifra de capital social en los citados 4,8 millones.

Los accionistas de la ingeniería asturiana también votarán la ratificación del nuevo consejero delegado, José María Orihuela, y de cuatro consejeros independientes: Marta Elorza, Alejandro Legarda, Juan Miguel Sucunza y Loreto Ordóñez Solís.

Duro Felguera saldó 2018 con un resultado neto de 99,4 millones de euros una vez reconocido un impacto positivo de 38 millones como resultado de un laudo arbitral favorable emitido por la Corte de Singapur correspondiente al arbitraje que Duro Felguera mantenía con Samsung C&T Corporation en relación con el proyecto Roy Hil en Australia. De esta forma, la compañía recuperaba sus cuentas desde las pérdidas de 254,5 millones obtenidos en el año precedente.

El nuevo plan estratégico buscará la recuperación del terreno perdido en actividades en las que DF era referencia, especialmente en España, y explorar nuevas vías de actividad íntimamente relacionadas con la energía, con énfasis en el campo de las renovables. También se han revisado los mercados prioritarios; se van a imponer reglas de máxima precaución respecto a la exposición en solitario a grandes proyectos llave en mano (EPC), o se mirará con lupa el plan de eficiencia.

El plan 2018-2021, presentado en junio del año pasado, fue construido sobre la base de unas ventas de 624 millones en 2017, con el 90% cosechado fuera de España. La nueva estrategia 2019-2023 buscará la remontada después de un ejercicio 2018 centrado básicamente en la reestructuración de la compañía.

Fuente: Cinco Días