El esfuerzo de internacionalización llevado a cabo por los grandes despachos nacionales en los últimos años sigue dando sus frutos. Así, tal y como ponen de manifiesto los datos de facturación de 2018 de algunas de las principales firmas con pasaporte español, la regla general es que los ingresos que aportan las oficinas en el extranjero crecen a mayor ritmo que las situadas en nuestro país (aunque su contribución al conjunto, como es lógico, sigue siendo menor).

Es el caso de las oficinas en el exterior de Cuatrecasas, que incrementaron su aportación respecto a la de un año antes en un 18,3%, hasta los 34 millones de euros, lo que representa un 12,3% del total de la facturación. En Garrigues, por su parte, también destaca el peso creciente de sus ventas en mercados internacionales. Dichos ingresos aumentaron el pasado ejercicio un 6,4%, 48 millones de euros, que suponen un 13,2% del conjunto del negocio (en 2017 era el 12,6%). Completando el examen de los tres grandes, las oficinas en el extranjero de Uría Menéndez mantuvieron su aportación al total (apenas registran una subida del 0,03%). No obstante, el peso que tiene el negocio internacional en el bufete sigue siendo muy destacado, rozando el 25%.

De entre sus oficinas fuera de España, los tres despachos resaltan el comportamiento de las de Portugal, con crecimientos del 16% para Garrigues, el 7,8% para Cuatrecasas y el 6,9% para Uría.

El país vecino también ha dado una gran alegría a firmas de la franja media-alta del mercado, como Gómez-Acebo & Pombo (GA_P) y Ecija. La primera incrementó su facturación allí un 39% en 2018, mientras que la oficina en Lisboa de la segunda, desde que abrió hace aproximadamente año y medio, ha multiplicado por tres sus ingresos. En GA_P y Ecija también se repite el buen comportamiento de los ingresos provenientes del negocio exterior, aumentando porcentualmente por encima de la facturación global del despacho: un 6% y un 40%, respectivamente.

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De cara a este año, Latinoamérica sigue siendo el mercado más codiciado por los despachos. Garrigues permanece atento a una oportunidad que le permita dar el salto a Argentina y Centroamérica (siempre bajo su propia marca). Uría, por su parte, tiene el reto de incorporar a la alianza PPU un bufete mexicano. Y Ecija enumera, entre sus objetivos para 2019, la apertura de nuevas oficinas en el continente.

Salir al exterior

Durante los años de crisis, los ingresos provenientes del exterior fueron un auténtico salvavidas para muchas firmas españolas que, como el resto de empresas, padecían la languidez de la economía nacional. A día de hoy, sin embargo, contar con presencia internacional es mucho más que una fuente de ingresos. Por un lado, cada vez son más los grandes clientes que buscan firmas que puedan acompañarles en sus negocios a través del mundo o que puedan atender los asuntos que les afecten en varias jurisdicciones, sin tener que contratar a diversos despachos. Por otro, la posibilidad de desarrollar una carrera internacional es un elemento sustancial para atraer y retener el talento joven.

Las fórmulas por las que han optado las firmas para lograr esta presencia exterior son muy diferentes. En algunos casos se han abierto oficinas propias; en otros, se han suscrito alianzas con players locales y, finalmente, hay quien ha preferido la adquisición de bufetes nacionales para, a partir de ahí, desarrollar la propia marca.

Un buen año

Más allá de la faceta internacional, 2018 ha sido un buen ejercicio para los bufetes nacionales en términos globales. El empuje exterior se ha visto respaldado por la vitalidad de la economía española, lo que ha facilitado que el crecimiento de los ingresos totales sea la norma entre los mismos.

En este capítulo, destacan los resultados de Cuatrecasas. La firma de origen catalán incrementó su facturación global un 12%, hasta los 277,4 millones de euros. La primera posición, no obstante, sigue siendo para Garrigues, que alcanzó los 364,6 millones, gracias a un aumento del 2,1% (un calco del de un año antes, que fue del 2,2%). Cierra el pódium Uría Menéndez, que, tras haber facturado un 6% más en 2017, moderó esa cifra hasta el 2,3%, terminando el año con un total de 240,7 millones.

Entre los despachos medianos-grandes, un año más vuelve a registrar un crecimiento notable Pérez-Llorca, que, con 52 millones de euros, se anotó un 30% más (el año anterior el avance había sido del 20%). También merece mención el alza de un 16% de RCD (Rousaud Costas Duran), hasta los 34,4 millones. GA_P, por su parte, facturó 62 millones, un 3% más.

Mercantil, el motor

Desgranando las cifras globales, y como suele corresponder con las épocas de bonanza económica, fueron las áreas de mercantil las que, principalmente, impulsaron la facturación de las grandes firmas españolas. En ese sentido, en Garrigues, la aportación del departamento subió un 4,1%; es, además, el que más peso tiene en el conjunto de los ingresos (con el 32,7%), seguido del de tributario (con el 30,4%).

El repunte del mercantil en Cuatrecasas fue más moderado, pasando del 37,9% en el conjunto de la facturación, al 39,2% el año pasado. En Uría, por su parte, el peso de esta área es del 48% en el global de los ingresos (con un incremento en 2018 del 1,7%). Desde la firma se destaca, asimismo, el alza en procesal (un 4,2% más) y en laboral (un 2,3% más).

En GA_P, mercantil y financiero siguen siendo los motores del bufete. La suma de ambas representa casi el 43% de la facturación total, gracias al crecimiento del 15% que alcanzaron cada una en el pasado ejercicio. No obstante, competencia fue la que se anotó la subida mayor, con el 23%.

Del año pasado, no obstante, es necesario destacar la aportación de áreas habitualmente no tan lucrativas como la mercantil, pero que han experimentado una fuerte demanda fruto de los cambios regulatorios. Así, por ejemplo, y en virtud de su perfil especializado en derecho digital, en Ecija los crecimientos más relevantes, además de en corporate, provienen del departamento de tecnologías de la información (con gran incidencia de la plena vigencia del Reglamento General de Protección de Datos), un 15%, y compliance. Para la firma, tecnología representa un tercio de la facturación total.

Finalmente, resulta llamativo el auge equilibrado y transversal que experimentan todas las áreas de RCD, con crecimientos en torno al 15 y el 20%. Así, por ejemplo, laboral se anota un 19%; mercantil, un 17%, y fiscal y penal económico, un 15%.

A pesar de la tensión política, el conflicto catalán no tuvo impacto en el negocio de los bufetes nacionales. O al menos eso revelan sus cuentas, porque, o bien registraron crecimientos similares en Madrid y Barcelona, o bien tuvieron una evolución que no se explica por los ecos del procés.

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Fuente: Cinco Dias.