Todo está a punto para que Deoleo consiga el segundo balón de oxígeno de los últimos dos años. La compañía ha informado al mercado que ultima las negociaciones con sus acreedores se encuentran en “avanzado estado” para “alcanzar un acuerdo global de refinanciación de la deuda de su grupo y de restructuración societaria, que le permitan reforzar su situación financiera y le doten de mayor estabilidad para la implementación de su plan de negocio”, según reza el hecho relevante remitido a la CNMV.

La compañía confirma así la información que publicó este lunes CincoDías. Matiza que las negociaciones están en curso con el grupo de acreedores mayoritario.Y que deben ser aceptadas por el resto de acreedores. Esto abre la puerta a que la refinanciación de la compañía acabe en el juzgado. Es decir, que la compañía solicite una homologación judicial para que el juez obligue a los acreedores díscolos a asumirlo. Para ello necesitan alcanzar un acuerdo con titulares de, al menos, el 75% de su pasivo.

El problema aquí estriba en que, ante la delicada situación del grupo de comunicación, los bancos acreedores han huido. Y han dejado en su lugar a una pléyade de hedge funds, que negocian bajo la batuta de Houlihan Lokey. La empresa ha encargado la refinanciación a Rothschild. Barings, Avenue Capital, Angelo Gordon, Alchemy y Cheyne Capital son los principales fondos acreedores, según publicó El Confidencial.

En esencia, la hoja de ruta pasa por que CVC y las antiguas cajas que aún se mantienen en el capital (Kutxabank, Unicaja y CaixaBank) acudan a una nueva ampliación de capital, por 50 millones. No obstante, perderán peso en el capital, ya que controlarán entre ellos poco más del 50% y el fondo de capital riesgo pilotado por Javier de Jaime pasará a tener en torno a un 30% de las acciones, frente al 56% actual. Los hedge funds acreedores se harán con otro tercio, merced a una conversión de su deuda en acciones.

Fuente: Cinco Días