El consejero delegado de Banco Sabadell, Jaime Guardiola, más relajado que de costumbre, bromeó en varias ocasiones ante las preguntas de la prensa sobre lo que pide al futuro gobierno que saldrá de las urnas del domingo. «He comenzado ya mi periodo de reflexión», bromeó. Pero al final, no pudo evitar pedir «estabilidad y previsibilidad», además de un marco estable para las empresas.

El banquero, como lo han hecho ya algunos de sus predecesores, también respondió a las declaraciones de Unidas Podemos, que aseguran que la banca no paga impuestos. «La banca paga muchos impuestos, por ejemplo, el de sociedades, y no podemos repercutirnos una parte importante del IVA. Asegura que «la banca vende como objeto de vudú, pero no se puede decir bajo ningún concepto que no paga.

El banquero aseguró que el banco ahora no está pensando en fusiones. Así quiso zanjar las especulaciones sobre un posible interés por unirse a Bankia. Afirma que al final, el Estado no recuperará unos 40.000 millones de euros de las ayudas públicas a las cajas y los bancos tradicionales perderán otros 20.000 millones por este concepto.

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Banco Sabadell sale del bache que le produjo los problemas tecnológicos su filial británica TSB. El banco cerró el primer trimestre con un beneficio atribuido del 258,3 millones de euros, con un descenso del 0,4%, tras lograr ya la normalidad en la operativa de TSB, que ha vuelto a los beneficios. Ha ganado 7,3 millones de euros, frente a las pérdidas del pasado año, y que en el último trimestre ascendieron a los 20 millones de euros. 

Los resultados del trimestre ya han superado las previsiones de los analistas. El banco, de hecho, aspira a cerrar el año con un beneficio de unos 950 millones de euros, y parece que ha disipado ya las dudas que tenía el mercado sobre las vías que posee la entidad para conseguir un ratio de capitalización cercano al 12% que reclama ahora.

La acción de la entidad, de hecho, experimentó un aumento tras presentar sus resultados a los analistas.

El objetivo de la entidad es cerrar el año con un ROE del 7%, como mínimo y un ratio de capital CET1 fully loaded del 11,6% también como mínimo. De momento, tiene el 11,3%, pero no descarta llegar al 11,7% u 11,8%. «Nos sentimos cómodos con este ratio», ha explicado el consejero delegado del banco, Jaime Guardiola, quien considera que tras la exposición de los resultados este viernes a los analistas «se han disipado las dudas del mercado».

De hecho, Guardiola ha explicado que las previsiones de los objetivos para este año se han calculado sin tener en cuenta operaciones de ventas de activos, con excepción de las que ya están en marcha, como la venta de la promotora Sdin, cuya enajenación sumaría unos ingresos de uno 1.000 millones de euros, y unas plusvalías cercanas a los 200 millones. Esta operación podría estar cerrada en un mes.

También están aún por cerrar la venta de las carteras de activos adjudicados y créditos dudosos, acordada con varios fondos, entre los que destaca Cerberus, lo que podría producirse en conjunto en el segundo semestre, y que asciende a más de 9.000 millones de euros brutos. Esta venta, no obstante, ya está contabilizada en los ratios de capital proforma.

Guardiola explicó que no tiene intención de desprenderse de negocios core del banco, aunque busca socios para la gestora de fondos o podría ser también para seguros, entre otros, aunque el banquero no especificó en cuales.

Si fue tajante al descartar la venta de su filial TSB. «No hay ninguna intención ni plan». «Tenemos por delante un futuro muy prometedor en Reino Unido», ha declarado el consejero delegado, y ha añadido que la operativa que realizan en el país está muy alejada de los riesgos que puede suponer el Brexit.

De momento, TSB está esperando a que aterrice en la entidad la nueva consejera delegada, Debbie Crosbie, el próximo 1 de mayo. Será entonces cuando pongan en marcha un nuevo plan para esta filial, cuyo objetivo es que aporte en un futuro el 20% de los resultados del grupo. Este año, de momento, se conforman con que la aportación sea neutral.

Guardiola explicó que TSB es eficiente y se mostró optimista sobre su futuro, ya que la nueva plataforma tecnológica, una vez subsanados los problemas que le generaron pérdidas millonarias el pasado año, supondrá un ahorro de costes importante. Además, el banco considera que es una de las mejores o la mejor plataforma de la banca británica.

De momento, TSB ha resuelto el 100% de las reclamaciones de los clientes que tuvieron problemas con la plataforma, y ha recuperado su pulso comercial.

Pero, pese a que el banco logra recuperar la confianza de los analistas, hay un capítulo que no ha logrado convencer. La marcha del margen de intereses del grupo que queda algo por debajo de las previsiones, ya que se sitúa en 900,7 millones (cae un un 1,2% respecto al año pasado) y la cifra que queda ligeramente por debajo de los 919 esperados por los expertos. El banco explica esta caída por la aplicación de la norma IFRS16 (que exige nuevos requerimientos) y el grupo mantiene su previsión de cerrar 2019 con un aumento del margen de intereses de entre el 1% y el 2%.

La marcha actual del banco le ha llevado a Guardiola a comprometerse a aumentar en más de un 5% la creación de valor para el accionista.

El crédito del grupo creció un 3,4%. Los depósitos a plazo se sitúan en 29.131 millones de euros (26.305 millones de euros sin considerar TSB), con una caída del -3,1% respecto el ejercicio anterior, aunque con un aumento del 0,9% sin considerar TSB. Respecto al trimestre anterior, supone un aumento de un 1,5% (0,6% sin considerar TSB).

Guardiola ha descartado una futura fusión en estos momentos. «Estamos centrados en el crecimiento orgánico y tenemos mucho curro», subrayó el banquero, que así quería despejar los rumores sobre otro posible intento de fusión de Sabadell con Bankia con la llegada de un nuevo Gobierno.

Fuente: Cinco Días