Los consumidores españoles seguirán sin poder saber cuando adquieran un tarro de miel el porcentaje de materia prima procedente de cada país. La culpa la tiene un dictamen de la Comisión Europea por el que se rechazó el proyecto de real decreto del Ministerio de Agricultura donde se exigía que figurase en la etiqueta, no solo la procedencia de la misma, sino el porcentaje de miel de cada país, recogiendo las demandas de los productores. El Ministerio elabora ahora una nueva disposición que no entrará en vigor hasta el próximo 20 de enero.

Recogiendo las directrices comunitarias, los industriales cuando envasen una miel con mezcla de varios países, deberán poner en sus etiquetas los puntos de origen, pero no tienen la obligación de ordenar esa lista en función del volumen de materia prima procedente de cada país. Tampoco tendrán la obligación de poner el porcentaje de materia que viene de cada nación.

Las cooperativas agroalimentarias denuncian que, con esa normativa, en la práctica un tarro con un 1% de miel española y un 99% procedente de china podrá ser etiquetada simplemente como “Miel china y española”, lo que, en su opinión, supone un fraude para el consumidor.

Desde 2003, la regulación en el etiquetado de la miel contemplaba la obligación de que en la misma se informara si se trataba de miel procedente de la Unión Europea, de terceros países o de la UE y de terceros países, lo cual no aportaba ninguna transparencia a los consumidores.

Ante las demandas de los productores españoles, Agricultura intentó su modificación con el fin de defender los intereses de los productores nacionales aportando una mayor información en el etiquetado con uno proyecto de real decreto, ahora devuelto por Bruselas. España importa anualmente una media de más de 30.000 toneladas de miel, de las que la partida más importante corresponde a la procedente de China que llegó en 2015 a las 17.000 toneladas, desplazando las importaciones desde otros países como Argentina, que se mantiene por encima de las 10.000 toneladas.

España tiene una producción media de 30.000 toneladas de miel que realizan más de 30.000 apicultores con 2,8 millones de colmenas, aunque el grueso de la producción se concentra en unos 5.500 apicultores profesionales. Exporta más de 20.000 toneladas de miel de calidad, especialmente al resto de la UE y a países árabes.

Desde el sector se vienen denunciando reiteradamente las importaciones de mieles de baja calidad barata a menos de dos euros, frente a unos costes medios de la producción en España de 2,7 euros por kilo. Según las organizaciones agrarias, desde la campaña 2015-2016 el precio de la miel en origen acumula una caída cercana al 40%.

Fuente: El País