El fabricante japonés de coches Nissan ha extendido su investigación por el caso Ghosn al antiguo director de operaciones en Estados Unidos entre 2014 y 2018, el español José Muñoz, según ha informado Reuters. La compañía estaría investigando los acuerdos comerciales firmados por el directivo durante su mandato.

Muñoz estuvo entre los candidatos para sustituir como líder de la Alianza Renault-Nissan-Mitsubishi a Carlos Ghosn, detenido el pasado 19 de noviembre por no haber declarado parte de sus ingresos al fisco nipón. El español ejerce actualmente como responsable de rendimiento global de la empresa y como presidente de Nissan en China.

La nipona ha señalado en su investigación interna que descubrió “evidencias sustanciales y convincentes de mala conducta” por parte de Ghosn y que su alcance se está expandiendo.

Según Reuters, las investigaciones que se están llevando a cabo sobre Muñoz tienen que ver con los derechos de franquicia de los concesionarios, además de con los contratos que firmó con proveedores de piezas de vehículos y de servicios cuando estaba al mando de las operaciones de la firma en EE UU.

La situación de Carlos Ghosn se ha complicado este viernes. La Fiscalía de aquel país ha acusado formalmente al expresidente de Nissan de no declarar parte de sus ingresos pactados con la compañía y de violar la confianza de la misma.

La primera de las nuevas acusaciones formales sostiene que Ghosn habría violado la normativa empresarial nipona al utilizar a Nissan para cubrir una serie de pérdidas financieras personales durante la crisis de 2008 y por los pagos realizados a un empresario saudí, informó el tribunal.

Renault, por su parte, lanzó un comunicado el pasado jueves en el que aseguraba que no encontró irregularidades en las remuneraciones de sus directivos en los ejercicios 2017 y 2018, según los resultados preliminares de la comisión de investigación interna. A partir de ahora, los expertos designados por Renault comenzarán a estudiar los ejercicios anteriores, informó la compañía francesa.

Fuente: Cinco Días