Southwest Airlines logró un beneficio neto de 347,2 millones de euros en el primer trimestre del año, lo que supone un 16,4% menos que en el mismo periodo de 2018, resultado que la aerolínea ha calificado de positivo pese a afrontar más de 10.000 cancelaciones por dejar en tierra sus 34 aviones Boeing 737 MAX.

La aerolínea, el mayor cliente del 737 MAX por delante de American Airlines y la cuarta aerolínea en EE UU, fue la primera compañía importante en rebajar sus perspectivas financieras tras la suspensión de vuelos con este avión y cifró en 133 millones de euros la merma en sus ingresos por costes adicionales para este primer trimestre del ejercicio.

De enero a marzo, los ingresos de la compañía sumaron 4.619 millones de euros, lo que supone un incremento del 4,1% con respecto al mismo periodo de 2018. La compañía registró un incremento de sus ingresos unitarios del 2,7%, el mejor desempeño en 18 meses, y se benefició de las capacidades de administración de sus ingresos implementadas el pasado año, que espera mejoren aún más en el segundo trimestre.

El beneficio operativo cayó un 18%, hasta los 453 millones e incrementó sus costes un 7,3%, hasta los 4.167 millones. Los costes de carburante disminuyeron ligeramente hasta los 910,7 millones de euros, un 0,3% menos.

El ajuste de la oferta, al no contar con estos aviones, y las cancelaciones derivadas han añadido presión a los costes unitarios, que la compañía prevé crezcan mientras los aviones Boeing 737 MAX no vuelvan al servicio.

De enero a marzo, sus gastos operativos unitarios repuntaron un 5,9% en comparación con el primer trimestre de 2018 lo que atribuye responde fundamentalmente a la subutilización de la flota afectada.

Menor capacidad por el 737 MAX

Southwest Airlines tenía programadas un total de 41 entregas del Boeing 737 MAX pendientes para 2019, a fecha del 13 de marzo, coincidiendo con el veto al modelo en Estados Unidos. Además, contaba con 221 pedidos en firme, 115 opciones y tres entregas adicionales previstas a partir del próximo año. Paralelamente, la compañía tiene la intención de retirar sus 737-700, si bien la suspensión del 737 MAX puede afectar a su planificación.

La aerolínea ha ampliado al 5 de agosto la suspensión de sus aviones 737 MAX, lo que representa menos del 5% de todos los vuelos diarios, mientras continúa la incertidumbre sobre su vuelta al servicio. De cara al segundo trimestre, su capacidad se reducirá aproximadamente un punto, del 3% al 2%, por dejar en tierra su flota MAX.

«Mientras estamos ajustando nuestros planes en 2019 para las bases de aviones MAX, nuestros objetivos financieros a largo plazo se mantienen sin cambios: mantenemos un sólido balance general y un flujo de efectivo robusto, que nos permite mantener un rendimiento saludable para los accionistas», ha afirmado el consejero delegado de la compañía, Gary C. Kelly.

En el primer trimestre, la aerolínea devolvió 608,2 millones a sus accionistas con la recompra de acciones y 159,6 millones en dividendos. Asumiendo que el veto a los 737 MAX podrá impactar, la compañía cifra sus gastos de capital para 2019 vinculados a su flota en el rango de entre los 1.704 y 1.790 millones de euros.

Fuente: Cinco Días